Abstract
¿Puede la moralidad fundamentarse en la naturaleza? Ya Hume señaló la distancia entre “el ser” y “el deber ser”, señalando el tránsito indebido entre hechos y valoraciones, idea que se ha desarrollado luego en la llamada “falacia naturalista”. La ética kantiana acepta esta distancia, estableciendo un “abismo infranqueable” entre el reino de la naturaleza y el reino de la libertad. Pero al hacerlo paga un alto precio. La moralidad se desvincula de dimensiones naturales tan relevantes como el mundo de los sentimientos. Quizás hoy, incorporando los aportes de la fenomenología, estemos en mejores condiciones para revisar ese abismo y superar la escisión entre el mundo empírico y las leyes morales.
Literaturhinweise
D. Hume, Investigación sobre los principios de la moral, Apéndice 1. Aguilar, Buenos Aires.
I.Kant, Crítica de la razón pura, A 547 – B 575.
L.Wittgenstein, Tractatus lógico-philosophicus, 6.41.
G. Vattimo, Nihilismo y emancipación, Paidós, Barcelona, 2004
E. Levinas, Totalidad e infinito, Sígueme, Salamanca, 1977. 5 I. Kant, Crítica de la razón práctica, I parte, libro 1º, cap. I.
I. Kant, Crítica de la razón práctica, I parte, libro 1º, cap. I.
I. Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, cap. II.
Metafísica de las Costumbres, II parte, I, párrafo 7.
Kant califica de “patológico” al amor que surge de los sentimientos, contraponiéndolo al amor “práctico” que surge de la voluntad. Fundamentación, cap. I.
E. Levinas, ob.cit., cap. 3, II “Rostro y ética”.

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