Abstract
Bien comunicada, soleada y con ventilación… así, puestos a pedir, prefiere uno pintar su calle. Porque las calles, existan o no, siempre empiezan en un dibujo, en un proyecto. Luego el proyecto termina por ser desbordado y acaba en otra cosa —quién sabe, una avenida, un paseo lleno de árboles y filósofos—, o se frustra y queda en mero callejón, en calle sin salida, en travesía cerrada de filósofos tristes.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
Copyright (c) 2006 Asociación de Filosofia Eikasía
Downloads
Download data is not yet available.
