Resumen
Albert Einstein dijo “Dios no juega a los dados”.
Stephen Hawking dijo “Dios no sólo juega a los dados. A veces también echa los dados donde no pueden ser vistos”.
Estas frases reflejan fragmentación y dualismo. Por un lado, un Dios, jugador eterno, infinito, omnipotente, energía pura; y por el otro lado, dos dados sólidos y clásicos.
Dios no concibe dados clásicos. No hay separación entre el Dado y Dios. El Dado es cuántico y en él hay un hervidero de infinitas interacciones. El juego es un código.
Se propone una nueva denominación para la Teoría de Hugh Everett III: Infinitas Vibraciones Interactuando. ¿Podemos concebir la Divinidad como una fuente de la cual emanan infinitas vibraciones?
Nuestro universo es una vibración. Hay infinitas vibraciones que interactúan entre sí. Nuestra vibración es una de las infinitas alternativas con un patrón dimensional único.
Cada vibración no es origen ni final de algo, sino fluctuación del Éter cuántico.

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