Resumen
El naturalismo clásico y tradicional, estrechamente vinculado al materialismo, la física y la química, se muestra indiferente ante amplios ámbitos de la naturaleza —como los fenómenos biológicos y psíquicos, la conciencia, el simbolismo y la cultura— o trata de reducirlos a sus componentes materiales. Por ello, el naturalismo tradicional debe ser repensado para hacerlo más integral y adecuado a la jerarquía de los sistemas naturales, sin renunciar al requisito fundamental de no introducir elementos extranaturales o sobrenaturales.
Con el propósito de mejorar la esencia y el alcance del naturalismo, se propone una serie de ideas, entre las que destacan las siguientes:
I. Tanto la ciencia como la metafísica deben tomarse en serio, puesto que no existe ciencia sin fundamentos metafísicos.
II. El desarrollo del emergentismo resulta esencial.
III. La mejor explicación de los sistemas naturales y de su devenir pone de manifiesto la necesidad de las cosas y debe considerar tanto las causas formales como las causas finales.
IV. Puesto que nada surge de la nada, se plantea la existencia de un mecanismo causal subyacente que produce las discontinuidades emergentes de carácter cualitativo, visibles en la jerarquía de los sistemas naturales.
V. Por último, dado que toda la realidad es natural y que los valores son reales, los valores deben considerarse entidades naturales.

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