Abstract
Ya sabemos que no hubo “fin de la Historia”, sino agotamiento de un siglo cuyo desfallecimiento aún nos alcanza. En este sentido, hemos asistido a la desaparición del estructuralismo, de toda su pujanza espejeante, junto con la silenciosa caída en el olvido de la llamada postmodernidad, de la cual apenas sí quedan algunos restos, algunos epígonos.

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