Realidad y mundo
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Hidalgo , A. (2026). Realidad y mundo: ¿Es cuestionable la «realidad» del mundo? . Eikasía Revista De Filosofía, (24), 1–50. https://doi.org/10.57027/eikasia.24.1762

Resumen

Un repaso etimológico de los nexos terminológicos entre “realidad” y “mundo” permite concluir que la crítica de Kant, que niega Realität al Mundo como omnitudo realitatis, al tiempo que admite la existencia de la Wirkleichkeit de las cosas en este mundo por interfacticidad con los egos corpóreos que las experimentamos, determinan críticamente tanto las discusiones cosmológicas en el siglo XX (A. Einstein), como las categorizaciones fenomenológicas y existenciales de la filosofía actual (M. Heidegger). Para cuestionar la “realidad del mundo” es preciso mantener abiertos ambos frentes gnoseológicos. En filosofía no todo realismo tiene que ser materialista, pero los filósofos materialistas defienden el realismo de la experiencia común (G. Santayana). Sin embargo, el compromiso ontológico con el materialismo no es una mera consecuencia del realismo científico (M. Bunge). Más allá de las discusiones sobre la
compatibilidad o incompatibilidad de la «teoría cuántica» y de la «teoría de la relatividad» y del fracaso final de Einstein (desigualdades de Bell, experimento de Aspect, etc.) que no pudo establecer una teoría de campos unificada, los físicos que recelan sobre las afirmaciones metafísicas acerca del mundo, porque no hacen afirmaciones sobre cosas en sí sino sobre las observaciones realizadas con sus órganos
sensoriales y sus aparatos, acaban abrazando posiciones subjetivas, y/o fenomenistas en la línea de Hume y Kant. Ahora bien, al mismo tiempo, no tienen más remedio que
considerar las fuerzas, las funciones o los campos que descubren, así como las posibles series causales que describen de la manera más exacta posible, como reflejos
verdaderos (auténticos, reales) del «mundo en que vivimos». En el artículo se argumenta que el verdadero significado filosófico de la mecánica cuántica es que vino a
cuestionar el «mundo real» de las experiencias cotidianas, en el que todavía parecía moverse la física clásica, produciendo (de rebote) una ruptura entre «realidad» y «mundo». O bien la «realidad» desbordaba el «mundo» (y entonces deberíamos reconocer la existencia de «realidades no mundanas») o bien la idea misma de un «mundo único» dejaba de ser unívoca (y entonces las ecuaciones cuánticas nos remiten a una «pluralidad de mundos», que, por un lado, son «mundos fantasma» porque sólo existen cuando no son observados, mientras por otro son «realidades virtuales», que sólo se actualizan cuando son observadas). Que la interpretación de Copenhague tropezase de bruces con la filosofía que el neopositivismo había retirado del escenario de la confrontación intelectual, no sólo derrumba el dogma de que «los límites del lenguaje eran los límites del mundo», sino que además obliga a los físicos cuánticos a
decir cosas sobre aquello «de lo que no se puede hablar»: ¿Qué clase de «realidad» es esa que permanece cuando se desvanece el «mundo» en los límites inmensos del espacio-tiempo o en los bordes infinitesimales de la microfísica? Para el materialismo filosófico los desarrollos científicos de la física tienen significación filosófica, tanto gnoseológica como ontológicamente, no en razón de las interpretaciones, sino de las construcciones. El artículo concluye reiterando que ontológicamente el contenido semántico de la Idea de Materia no es la unidad, sino la multiplicidad. Este punto de
acuerdo entre los materialistas se rompe cuando se pretende unificar la realidad bajo el paraguas trascendental de un Ego gnoseológico, que sólo aparece como un esquema de la racionalidad crítica exigido por la propia multiplicidad material para poder realizar el camino de vuelta, el progressus hacia las configuraciones de partida. Al darle existencia ontológica, como si se tratara de un polo unitario destinado a convertirse en la clave de bóveda del Mundo, caemos de nuevo en la tentación trascendental (incluso teológica) que pretendemos eludir.

https://doi.org/10.57027/eikasia.24.1762
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Citas

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